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A muchos diseñadores mexicanos les sucede que, por circunstancias de la vida, visitan primero ciudades, ferias, y eventos en el extranjero, en vez de los que tenemos en México. Esto no es siempre por ser “malinchista”, es simplemente circunstancial. Pese a haberse celebrado ya en 8 ocasiones, poco a poco arquitectos y diseñadores planean su año entorno  a esa semana cada octubre en la que sucede Design Week Mexico. En el 2016, orgullosamente, lejos de estar decepcionado del evento, es mi sentir que aporta mucho a México. Finalmente ha madurado para adquirir las condiciones que le llevarán a triunfar internacionalmente si comienza a renovarse a sí misma. Para quienes se lo perdieron, aquí mis impresiones. Para comenzar, las exposiciones temporales – Nativo e Inédito en el -bellísimo-  museo Rufino Tamayo (Teodoro González de León, Abraham Zabludovsky) en ellas, aparecían en su mayoría exquisitas piezas de manufactura mexicana. Lo bueno a destacarse son las vibrantes creaciones en resina de la artista Mónica Calderón, las depuradas mesas Ocum de ITZ Mayan Furniture, la creatividad única de Rodrigo Noriega expresada en objetos, y el “talentosísimo” colectivo de diseño estudiantil del Tec de Monterrey campus Guadalajara. Enhorabuena, todos los más de 40 artistas involucrados que ponen en alto al nombre del diseño en México. Lo malo es que se notaban de más las marcas “high-end” extranjeras que no tenían nada que ver en la exposición. Y es que, aunque este año Alemania fue el país invitado, se antojaba ver marcas germanas de mediano tamaño en vez de las multinacionales que fueron invitadas. En la expo DWM en Blend, marcas, diseñadores, y medios montaron stands con sus productos o propuestas para exhibirlos a diseñadores o, como se dio en este caso, mayormente a futuros diseñadores. Lo bueno es que sin duda fue la oportunidad perfecta para generar nuevas relaciones de negocios entre el gremio, particularmente yo conocí nuevas marcas o propuestas que estaré incluyendo próximamente en proyectos. Lamentablemente haberlo hecho en BLEND fue un error. La “concept store” ofrece mejores espacios que los pisos subterráneos del estacionamiento, aunque entiendo que por el volumen de expositores fue seleccionado este lugar. Era fácil que el evento pasara desapercibido, y desde mi perspectiva, los grandes ganadores del flujo que generó la actividad fueron los locatarios permanentes. Las actividades en el parque Lincoln de Polanco son el pretexto perfecto para visitarlo, o bien, para aprovechar y comer en alguno de mis restaurantes favoritos en la Ciudad de México al tiempo de visitar los pabellones de Centro e Ibero. Como en ocasiones anteriores, sus propuestas fueron de lo más destacado y las cuales valía la pena tomar un tiempo recorriendo. Del TEC ni hablar, el proyecto no se tomó con la seriedad que necesitaba desde las aulas y el resultado no impresionó. La culpa no fue de los alumnos, sino del profesorado invitado. La Design House en Luis Urbina 84 en Polanco, llevó de nueva cuenta a un selecto grupo de 23 diseñadores a intervenir un espacio, en esta ocasión histórico. A todos ellos les estaré escribiendo esta semana una carta personal de felicitación por un resultado extraordinario.  Hay muchas cosas buenas de este evento, especialmente la rehabilitación respetuosa de una propiedad histórica, en la que por fin pudimos ver espacios que fluían mejor entre ellos y que generaban al usuario una experiencia integral como conjunto. Esto fue contrario a las veces anteriores, donde los brincos entre diseñadores eran mucho más dramáticos. Lo malo fue que no hay realmente nada nuevo, muchos de los diseñadores invitados siguen siendo los mismos año con año, y en el mobiliario utilizado no se incluye realmente a sus emergentes colegas mexicanos  participantes en las expos del Tamayo. Design Week Mexico debe ser una visita obligada cada año si tienes a bien dedicarte al reducido mundo del diseño en México. El gran esfuerzo y dedicación que le demanda a los organizadores en pro de mejorar y elevar el nivel de México en este rubro es una obligación que nos compete a todos los arquitectos, diseñadores, y artistas del país. Intentar contribuir cada uno desde nuestra trinchera ya no es suficiente, para DWM es urgente darle diversidad y nutrir la oferta, y para ello hay que involucrarse, asistir, y dialogar con aquellos que hacen posible “la semana del diseño más importante en México”. Comencé este artículo hablando de las altas expectativas que genera el visitar ferias de diseño en el extranjero, hay que entender que el DWM es todavía un proyecto en construcción que tiene todo para posicionarse a nivel internacional, y tú puedes colaborar activamente para que así sea. (Foto cortesía de Bernardi+Peschard).

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